Llevo años practicando yoga en diferentes centros, ¡pero en Amaruzen las clases son únicas! Están muy estructurados, cada día es diferente y todo está cuidado al detalle. Presta mucha atención a la respiración y se adapta a cada nivel, haciendo que las personas se sientan acompañadas y seguras. El ruido mental del día a día desaparece cuando entro a clase, obtengo justo lo que necesito: presencia, equilibrio y conexión.