Vivimos tan acostumbradas a correr que incluso se nos olvida que estamos respirando. El cuerpo lo hace por nosotras, sí, pero cuando no lo acompañamos con presencia, la respiración se vuelve superficial, acelerada, entrecortada.
Vivimos tan acostumbradas a correr que incluso se nos olvida que estamos respirando. El cuerpo lo hace por nosotras, sí, pero cuando no lo acompañamos con presencia, la respiración se vuelve superficial, acelerada, entrecortada.
Hasta hace poco, el concepto de coworking parecía reservado al mundo digital: oficinas compartidas para freelancers, diseñadores o startups.
La creatividad no es solo cosa de artistas. Todas las personas nacemos con una capacidad innata para crear, imaginar, jugar, expresar. Sin embargo, en la vida adulta esa capacidad suele quedar silenciada por las prisas, las responsabilidades o la creencia de que “no se nos da bien”.
Muchas personas se acercan al yoga buscando flexibilidad física, mejorar su postura o aliviar tensiones. Pero quienes se quedan descubren pronto que el yoga es mucho más que estiramientos o posturas bonitas, descubren que el yoga no termina cuando se enrolla la esterilla.
En una cultura que premia la rapidez, la productividad y el rendimiento, detenerse a cuidar de una misma ha quedado relegado a los márgenes. Nos enseñan que cuidarse es un premio, algo que te «ganas» después de haber hecho suficiente.